Súbete a la serpiente


Hay libros que te presentan a una amiga que no sabías que tenías. Mi nueva amiga se llama Gloria Steinem, la he conocido en Mi vida en la carretera y me cae genial. Se dice que a la gente se la conoce viajando y en esta carretera que es su vida, Gloria se manifiesta alegre, positiva, comprometida y dispuesta a divertirse. Su carretera no es la de la huida transgresora, como la de Neal Cassidy en On the Road, sino la tenaz trayectoria de la hija de un judío errante feliz de estar siempre rodando, cuyo activismo infatigable te lleva a conocer las auténticas grassroots de la democracia estadounidense.

Un día la célebre filósofa norteamericana Judith Butler me comentó la fuerte impresión social que causaba ver a una mujer tan bella como Steinem hablar de feminismo en televisión. No me ha sorprendido nada leer en esta autobiografía que su belleza y su estilo la desacreditaban ante algunas miradas, incluidas las de algunos sectores feministas. Sus prejuicios atribuían sus logros políticos a su aspecto físico. Un diario de gran circulación llegó a publicar: “Su belleza contradice sus propósitos”. Como observa Steinem, el subtexto es: si puedes conseguir cualquier hombre, ¿para qué quieres igualdad salarial? Lamentablemente, puedo dar fe de que estos prejuicios persisten. Sin embargo, con Gloria siempre se va para adelante. Cuando un periodista le preguntó públicamente si su apariencia era más importante que lo que tuviera que decir, Steinem relata cómo una anciana del público se puso de pie e intervino para consolarla: “no te apures cariño: para una persona que puede jugar y ganar es importante decir: ‘este juego no vale una mierda’”. Subscribo tan de corazón, que inauguro el blog de mi nueva web con esta entrada.

Algunas de vosotras conoceréis a Steinem por la serie Mrs América, pero, como ella misma relata, la vida real tuvo poco que ver. La conservadora Phyllis Schlafly no fue tan influyente como la retratan los guionistas, siempre necesitados de una antagonista para la protagonista. En realidad, el protagonismo de este libro, como el de la serie es coral, pues se fija en varias de las líderes del movimiento para la ERA (Equal Rights Amendment: Enmienda por la Igualdad de Derechos): Betty Friedan, Shirley Chisholm, Steinem y muchas más, a las que se añaden las miles y miles y miles de mujeres (y hombres) que se movilizaron para conseguir que las mujeres tuviéramos los mismos derechos que los hombres. (Si esta lucha te parece antediluviana, te felicito: a mí también; el problema es que no está ganada).

Mi vida en la carretera es un libro superentretenido. Mediante significativas y divertidísimas anécdotas recogidas en un rodaje de millas y millas de seminarios, convenciones, fiestas y entrevistas, Gloria retrata un país entero: reúne sentimientos de miles de personas y citas buenísimas de activistas, ofrece consejos impagables para, por ejemplo, gestionar la hostilidad ajena, comenta la relación entre el feminismo activista y el teórico, reflexiona sobre el concepto de poder, te cuenta el pulso Obama/Hillary en las primarias demócratas desde dentro y muchas cosas más. No os lo puedo contar todo aquí, claro, pero sí os diré que he comprendido mucho mejor el funcionamiento del pensamiento y las bases de la democracia americana, los famosos caucus, y su deuda histórica con las asambleas nativas (el propio término caucus procede de las lenguas algonquinas).

El activismo de Gloria y sus compinches no es el de la queja permanente, sino el de la propuesta resolutiva, el del movimiento que se hace al andar. Un activismo que se nutre también de la crítica al colonialismo en la propia tierra. La amistad de Gloria con la líder nativa americana Wilma Mankiller es de una gran belleza, te contagia el orgullo con el que te introduce a la democracia en las naciones indígenas, sus lenguas sin género, sus relaciones igualitarias y su espiritualidad. Las incursiones en el Montículo de la Mujer Serpiente han constituido para esta lectora una auténtica iniciación a la que, inevitablemente, he puesto de banda sonora la sinuosa música de The Doors: Ride the snake, the ancient snake…

Con Mi vida en la carretera viajas, te diviertes, aprendes un montón y te montas en una serpiente de luz sin moverte del sofá. Aún así, os aseguro que yo, con Gloria me iría a cualquier parte. Si este no es el efecto de una auténtica líder, ya me diréis qué es.

Gloria Steinem Mi Vida en la Carretera, Alpha Decay (2016) [My life on the Road, 2015].

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